Antecedentes

El transporte y distribución de electricidad desde las centrales de generación a los usuarios se realiza principalmente por tendidos eléctricos aéreos. Estos han venido incrementando en número y extensión muy a menudo a costa de la fauna salvaje. Dependiendo del diseño empleado, los apoyos y el cableado eléctrico pueden causar heridas mortales a las aves, por electrocución y por colisión, afectando especialmente a las aves grandes como rapaces, aves esteparias, cigüeñas, garzas, grullas, aves acuáticas, etc.

Existe una imperiosa necesidad de acordar estándares para la instalación y el diseño de los tendidos eléctricos que minimicen tales efectos adversos, disminuyendo en gran medida el riesgo de mortalidad de aves. Así como corregir los tendidos peligrosos para las aves que ya estén instalados en la actualidad.

La Conferencia de las Partes del Convenio de Bonn (Convenio para la Conservación de Especies Migratorias de Animales Salvajes) adoptó la Resolución 7.4 sobre Electrocución de Aves Migratorias (Séptimo Encuentro, Bonn, 18-24 Septiembre 2002) y el Convenio de Berna sobre la Conservación de la Vida Salvaje y los Hábitats Naturales en Europa, adoptó la Recomendación No 110 (2004) para minimizar los efectos negativos de los tendidos eléctricos aéreos sobre las aves (https://wcd.coe.int/ViewDoc.jsp?id=847305&BackColorInternet=9999CC&BackColorIntranet=FFBB55&BackColorLogged=FFAC75). El informe repasa los impactos negativos sobre numerosas especies de aves silvestres (incluyendo las especies migratorias) en Europa y en el mundo causados por los tendidos eléctricos aéreos, los conductores y los apoyos que provocan una mortalidad cada vez mayor por electrocución, colisión y también por la reducción en la disponibilidad de áreas de descanso, invernada y reproducción, especialmente cuando las líneas eléctricas cruzan medios abiertos. El informe proporciona una guía explícita sobre los estándares técnicos actuales que deben ser tenidos en cuenta.

En España, desde el año 2005 existe una normativa electrotécnica cuyo fin es el de asegurar una serie de prescripciones técnicas en las líneas eléctricas de nueva instalación, para evitar accidentes entre las aves. La adopción de medidas correctoras para prevenir la colisión y electrocución no es una opción voluntaria, sino una exigencia legal regulada por decretos autonómicos y estatales aprobados de obligado cumplimiento (Real Decreto 1432/2008 y Decreto 34/2005).

El Gobierno de Aragón y ENDESA firmaron en 2002 un Convenio de Colaboración para corregir los tendidos considerados más peligrosos para las aves. Hasta el año 2013, y gracias al Convenio se habían ido realizando actuaciones cada año en diferentes tendidos, pero en 2014 se ha reducido a cero euros la inversión en la corrección de tendidos eléctricos identificados como peligrosos.

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Aves ingresadas en La Alfranca por colisión y electrocución del 2006 al 2013

AñoTotal animales ingresadosElectrocuciónColisión
20061833 (1500 aves)345577
20071620 (1371 aves)250501
20081384 (1165 aves)233366
20091775204448
2010- no hay datos -195361
20111681213388
20121445199350
20131484200386
Datos obtenidos de los informes "Medio Ambiente en Aragón" del 2006 al 2013

Como puede verse, en Aragón, todos los años se localizan muertas por electrocución o colisión y son llevadas y analizadas en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca entre 550 aves el año 2012 y más de 900 el año 2006. Aunque las aves localizadas y llevadas a este centro sólo suponen un pequeño porcentaje de la mortalidad real causada por los tendidos, se aprecia claramente una bajada en el número de muertes de estas aves que sin duda es el reflejo de medidas implementadas para la corrección de tendidos que se llevaron a cabo hasta el 2013.

La responsabilidad de las compañías eléctricas en tener en cuenta la seguridad de las aves es de interés público y también una cuestión de ética. Sin embargo, la implantación efectiva de los diseños seguros para las aves depende de una acción legislativa clara y sin ambigüedad de las administraciones. Por lo tanto es necesario seguir aplicando medidas que corrijan y adecuen los tendidos eléctricos para evitar la muerte de aves y en especial las que se encuentran en peligro de extinción.

 Objetivos

Dados estos antecedentes es necesario que tanto el Gobierno de Aragón como las empresas distribuidoras de energía vuelvan a reactivar la inversión en acometer medidas de corrección de tendidos eléctricos potencialmente peligrosos y bajar su nivel de incidencia hasta un mínimo que permita la convivencia de la avifauna con estas infraestructuras sin que ni el suministro eléctrico ni las poblaciones de avifauna peligren. Tampoco hay que olvidar que hay muchos tendidos peligrosos de baja o media tensión de pequeños propietarios privados. Estos no pueden quedar fuera y también deben ser obligados a cumplir la normativa para que los tendidos de su propiedad cumplan la normativa de seguridad y protección de la avifauna.

Existen puntos con especial incidencia y en zonas especialmente críticas donde los tendidos no han sido corregidos y las aves siguen muriendo. Muchos de estos puntos son conocidos por diferentes colectivos, miembros de asociaciones conservacionistas, aficionados a la naturaleza, vecinos del medio rural, Agentes de Protección de la Naturaleza o la propia administración. Esta información por tanto está muy dispersa por lo que uno de los objetivos de este proyecto es recopilar e informatizar toda esta información.

A la vez que se recopila información obtenida gracias a la colaboración de otros colectivos, se realizarán seguimientos de tendidos por toda la provincia para completar un mapa de puntos negros que abarque las zonas más sensibles.

Mientras se vaya recopilando esta información se irá inventariando y analizando obteniendo una serie de indicadores como son las especies más afectadas, los tipos de tendidos más peligrosos o las zonas más críticas y en consecuencia los puntos negros.

Estos datos se publicarán y haciendo uso de ellos se solicitará a la administración, a las empresas distribuidoras de energía, a los propietarios privados y a todos los actores implicados en la conservación de la avifauna que los tengan en cuenta y apliquen medidas para reducir este problema progresivamente hasta mitigarlo.